Viernes, 19 de Marzo de 2010 16:49
¿Qué hacer cuando un cónyuge no ama ya mas al otro?, esa fue la pregunta que alguien me hizo en una plática aparentemente informal. La conversación había girado en torno a las necesidades que el ser humano tiene, sobre todo la necesidad de Dios, y de ahí recorrimos en la plática todas las variantes y posibilidades en un matrimonio y familia. Conversamos de las circunstancias ideales que deben de rodear a una familia y fue entonces que de una manera frontal y directa vino la pregunta. Hay ocasiones, de verdad, en que uno no sabe que responder pues desconoce las circunstancias de la pareja. ¿Y ahora?
Entendí que ese era el caso de quien me preguntaba y no una mera referencia a algún “primo” o “amigo” o “vecino”. Traté de responder.
Bueno, le dije, recuerdo el caso de la mujer que perdió una de sus monedas según lo registra la Biblia (Lucas 15.8-10). Eran esas monedas, sin duda, su posesión más valiosa. Le recordaban en momentos de angustia que ella era una mujer valiosa aún cuando nadie se lo recordara cada día. Así que cada vez que atravesaba por ese “valle de sombras”, iba a contar sus monedas para ver un nuevo amanecer, para encontrar en ellas la luz de su sol. ¿Se perdió el amor? ¡Barre! ¡Limpia! ¡Sacude! Seguro lo encontrarás.Tristemente uno de esos días oscuros, al buscar sus monedas se dio cuenta de que le faltaba una, solo una. Estoy tratando de imaginarme la desesperación y angustia de saber que ahora no eran las monedas las que estaban incompletas sino que al faltar una, ella misma como mujer también lo estaba.
La historia es generosa y feliz pues refiere que esta mujer encendió la luz, limpió la casa, movió todo lo removible, buscó con cuidado y al final en recompensa a su esfuerzo encontró la moneda.
Encender la luz es tomar a la Palabra de Dios como luz guiadora. Es imposible encontrar lo perdido sin esa “lumbrera a nuestro camino”.
Limpiar la casa es desechar de nuestra vida esos hábitos que estorban pero que los conservamos simplemente porque están ahí, es “dejar lo que queda atrás y proseguir”. Son esos pensamientos irrelevantes, costumbres sin sentido, sentimientos que de tanto guardar se han vuelto resentimientos.
Buscar con cuidado es mirar con detenimiento las virtudes del compañero, rescatar esas pequeñas joyas que hemos ignorada y que consideramos nuestras simplemente porque sí.
¿Se perdió el amor? ¡Barre! ¡Limpia! ¡Sacude! Seguro lo encontrarás.
El Pastor José Luis Ramírez es el director de Mayordomía, Vida Familiar, Comunicación y Espíritu de Profecía de la Asociación Veracruzana del Sur.














